La PMO moderna requiere una mentalidad diferente, poder desafiar la forma en la que hemos hecho las cosas hasta ahora. Existen 5 leyes universales de la vida que nos pueden transmitir una inspiración y un mensaje para la PMO. Vamos a explorarlas y analizar su aplicación para la PMO.
Ley de Murphy
En algunas formulaciones, la ley de Murphy se refiere a «Todo lo que pueda salir mal, saldrá mal, y en el peor momento posible».
El mensaje clave de esta ley es que nada es tan fácil como parece, y en términos generales, toda actividad lleva más tiempo del que se piensa. ¨Todo lo que puede salir mal, saldrá mal¨, esto refleja el pesimismo básico en la gerencia de proyectos. La PMO además de garantizar una buena gestión de los proyectos y facilitar el éxito de estos, debe anticipar y disminuir los riesgos, sobre todo para aumentar las posibilidades de la entrega del valor generado por los proyectos para el negocio. Por tanto, es muy importante la adecuada gestión de riesgos en las iniciativas que emprende la organización, anticipando problemas e impactos que puedan surgir en nuestro portafolio de proyectos.
La ley de Kidlin
Esta ley es una teoría de resolución de problemas que dice: «Si escribes el problema claramente, el asunto está medio resuelto«. A primera vista puede parecer una leyenda, pero tiene un significado muy profundo.
La clave está en la palabra «claramente» y te invita a conocer qué es lo que falla, cuál es el dolor que se debe aliviar, y que solo si comprendes el problema a fondo, entonces podrás dar con la solución adecuada.
Si una PMO sostiene con todos sus interlocutores una comunicación clara, puede ayudar a los equipos de proyectos a superar los retos, tomando el tiempo para escribir el problema, ganando claridad y centrándose en los aspectos más importantes para solucionarlo.
Al escribir las cosas, es aconsejable dividir el problema en componentes manejables y abordar las complicaciones con mayor eficacia. Si puedes escribir el problema con claridad, entonces estás ya en el camino hacia la solución.
La ley de Gilbert
Esta ley tiene la siguiente declaración: «El mayor problema en el trabajo es que nadie te dice lo que tienes que hacer».
En el día a día de un proyecto, cada miembro del equipo es el responsable de completar el trabajo con eficacia, y esto es lo que establece la ley: nadie te dirá lo que tienes que hacer ni cómo hacerlo a la perfección, sino que tú debes aprender a hacerlo.
Se trata de los retos cotidianos a los que tienen que enfrentarse en la ejecución estratégica tanto los directivos como los empleados. Es fundamental que cada recurso entienda cómo se conecta su trabajo y el trabajo de su equipo con los proyectos y la estrategia de la organización; cuando te contratan para hacer un trabajo, es tu responsabilidad encontrar la mejor manera de proporcionar los resultados deseados a lo largo del ecosistema de proyectos.
Ley de Wilson
Esta ley nos expone que: “Si antepones la información y la inteligencia en todo momento, el dinero sigue llegando”.
Para progresar en cualquier negocio, lo adecuado es seguir la ley de Wilson. Si una PMO tiene perspicacia del negocio puede mostrar a la organización el mejor camino para tomar decisiones empresariales acertadas, tomando en cuenta cómo los proyectos se alinean con el panorama general de la estrategia organizativa. Las PMO con perspicacia empresarial comprenden las macro y micro influencias de su organización e industria y tienen los conocimientos específicos de sus funciones para tomar buenas decisiones.
Si la PMO proporciona la información adecuada y apoya a la ejecución de los proyectos de forma inteligente, no solo puede mejorar los resultados, sino que produce beneficios para el negocio, dando lugar a un crecimiento financiero.
La ley de Fakland manifiesta sabiamente que: “Cuando no tengas que tomar una decisión, no la tomes”.
La Ley de Falkland nos recuerda que no todas las decisiones requieren nuestra atención inmediata. Al abstenernos de tomar decisiones innecesarias, creamos mayor capacidad de enfocarnos para impulsar el éxito de los equipos de proyectos y de la empresa. La PMO debe ser capaz de distinguir entre lo superficial y lo esencial, para centrarse en los elementos que marcan la diferencia para el negocio. La gestión de portafolio nos ayuda a comprender cada vez mejor la situación del negocio, identificar problemas y analizar todas las soluciones y resultados posibles. Esto nos puede llevar a la conclusión de que existen proyectos que es mejor no ejecutar, y que es mucho más conveniente para el negocio no hacer nada. Este foco le permite a la PMO y a la organización lograr más en el día a día, evitando esfuerzos en un trabajo que no está impulsando el éxito empresarial.
Espero que estas cinco leyes le den iluminación a tu PMO.